Una de las tendencias mas irritantes, entre las muchas de ese tipo que caracterizan esta mal llamada postmodernidad,es el pretender descartar todo lo que aluda,huela o suene a religión.Parece ser una suerte de atavismo recién adquirido,quizá un eco de las luchas anticlericales de los siglos XIX y XX por parte del liberalismo político y asumido por sus desmerecidos herederos.Por mal que nos caigan los curas y procesiones es necesario,por respeto al mas elemental sentido común antropológico,reconocer que el carácter religioso de la conducta humana es no solo esencial sino que,de forma similar al objeto y centro de tal actividad,inmanente.Se halla tan generalizada la admisión de este hecho que, entre las "gracias" del "nuevo ateismo", se cuenta la idea de congregarse en templos para rendir "culto"(como si no fuera suficiente el culto cotidiano y estéril del ego inherente a tales posturas),reconociendo de esta manera el carácter eminentemente religioso de dichas convicciones y evidenciando que el problema de los ateos no es con la religión,como pretenden en sus peroratas autojustificatorias,si no con Dios como tal.
Habiendo dicho esto y apartado del camino cual potencial interpretación errónea de los juicios a ser emitidos en este "lugar" nos permitirmos introducir algunas propuestas de corte epistemologico,obedeciendo a la exhortacion del apóstol Pedro sobre el "dar testimonio con mansedumbre de la esperanza que habita...",en este caso,en mi.
Un "chin" de apologetica
1.1Entonces
Pilato le dijo: «¿Luego tú eres Rey?» Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy
Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio
de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.» Le dice Pilato:
«¿Qué es la verdad?» Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo:
«Yo no encuentro ningún delito en él".Juan 18:37-38.
El termino verdad se refiere a la
concordancia entre aquello que se dice y lo que espera experimentar el sujeto expuesto en base a la información recibida
.De este modo, la verdad se refiere a una concordancia entre un estado interno
y una realidad externa, específicamente a la comprobación de tal concordancia
por un sujeto cognoscente quien entonces acepta encontrarse frente a
información veraz o una verdad.
1.1 Existen criterios objetivo y subjetivo
de verdad: la evidencia es el criterio objetivo de la veracidad de un juicio y
corresponde a la comprobación empírica de
la aseveración de un postulado. Si quien me ha dicho que hay un carro
rojo estacionado frente a mi casa, me muestra un carro de ese mismo color en el
lugar al que se ha referido, ha presentado evidencia de su aseveración; ha
demostrado objetivamente que su afirmación es veraz, que ha dicho una verdad. La certeza o
certidumbre, es el criterio subjetivo de verdad .Corresponde a un determinado
cambio homeostático percibido internamente con la exposición a un conjunto de
hechos confirmados como veraces .Así la certeza es generada por la exposición a
la evidencia y es aquí, como veremos mas
adelante, donde se manifiesta la debilidad intrínseca del concepto mismo de la
verdad.
1.2La forma en que serán expresados los
postulados verdaderos no son únicamente de carácter idiomático. Para reconocer
una verdad el sujeto debe estar al tanto de las coordenadas lingüísticas y las
cargas epistémicas de los términos empleados .Puedo decir que la Tierra es redonda en ruso y
el hispano parlante no podrá adscribir un carácter de veracidad a tal
enunciado. Aun mas puedo referirme a conceptos y fenómenos totalmente ajenos a
quien me escucha, por ejemplo hablar de la etiología de la glomerulonefritis
postestreptoccocica como producida por una reacción autoinmune tipo 3 en la clasificación de Gell y Coombs. Y aun
proporcionara datos suficientes para aclarar los conceptos empleados seguiría
siendo posible para el profano distinguir la veracidad o falsedad de aquello
que afirmo, a pesar de la actual democratización de la información gracias al
internet. La realidad es que la mayoría de los argumentos que aceptamos como
veraces corresponden a lo que en lógica formal se conoce como falacias ad baculae, donde dicha veracidad es
garantizada por una autoridad y si en la actualidad podemos tener fuentes tan
variadas como google y Wikipedia para el profano promedio la aceptación de la
validez de cualquier proposición es, básicamente, un asunto de fe.
Si analizamos las definiciones que hemos dado anteriormente , deberemos
concluir que la certeza es generada ante la evidencia, pero que solo puede
tomarse como evidente aquello que estamos en capacidad o en disposición de
aceptar como cierto. Existen criterios de corte metodológico, estadístico y
lógico a la hora de aceptar como científicamente verdadera una premisa dada .
Hasta no ser constatada de acuerdo a la “liturgia de la ciencia”, dicha
proposición no es mas que una hipótesis. Una vez comprobada su validez en este
contexto, la hipótesis se convierte en tesis, se consolida como teoría y puede
llegar a ser asumida como ley. Sin embargo, sin importar cuantas veces haya
sido confirmada su veracidad basta una única vez cuando no pueda demostrarse
esta para que dicha ley científica, teoría o tesis resulte “falseada”.
2.1 La metodología científica exige la
comprobación empírica de los postulados hipotéticos. Esto quiere decir
que el fenómeno definido por tales postulados pueda reproducirse en un
laboratorio bajo condiciones controladas que repiten paso por paso aquellas
correspondientes al suceso original. Es fácil darse cuenta que, teniendo en cuenta
esta exigencia, muchas de las aseveraciones de la ciencia contemporánea no
alcanzan a sobrepasar el status de meras hipótesis y no solo no pueden ser
comprobadas, si no que son incomprobables. De este modo cualquier
explicación “científica” de orden cosmológico
es imposible y solo alcanza el nivel de la especulación.
En
lo que se refiere a las explicaciones de corte ontológico sobre el origen del
hombre y el sentido de la vida humana, estas pertenecen a lo que Inmanuel Kant denomino juicios sintéticos a priori y situó justamente mas allá del alcance de
la razón. Así, desde el punto de vista de la filosofía idealista alemana de la
segunda mitad del siglo XVIII y de toda la filosofía honesta que le ha
sucedido, las preguntas que mas importan al hombre, las relacionadas con su
origen y su destino, con su razón de ser, no
solo están mas allá del alcance de la ciencia si no mas allá del alcance
de la propia razón.
Obviamente la Ciencia simplemente no
tiene el poder para abordar el problema de Dios ,ni siquiera para abordar los
problemas mas acuciantes de la existencia humana. Simplemente no tiene las
herramientas para manejar tales planteamientos, cualquier opinión de un
científico respecto de Dios no es mas que la opinión de ese individuo como tal respecto
del tópico en cuestión y si un científico puede ser ateo o creyente, la Ciencia como tal no puede
tener tales presuposiciones, pues no se halla capacitada para emitir juicio
alguno sobre la existencia o cualquiera de los atributos de Dios. Desde luego, los
prejuicios e intereses de los científicos y de sus asociaciones se manifiestan
en el quehacer científico, como ha demostrado Kuhn; pero esto traiciona el
espíritu de la ciencia como instrumento para alcanzar la verdad. En síntesis: los
juicios de científicos como Stephen Hawkins, Richard Dawkins o Christopher
Hitchens, respecto de Dios, la religión, la vida eterna y temas relacionados,
tiene poco o nada que ver con su status como científicos y de hecho contradice
este status. Sus opiniones no son las de la física o de la biología si no son
sus posturas personales respecto de cuestiones que, ya hemos visto, están mas
allá del alcance de sus capacidades respectivas y respecto de las cuales seria
sabio recordar siempre las palabras de Job antes de opinar:
" Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que
todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que
oscurece el consejo sin entendimiento?Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú
me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me
aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza."Job 42:1-6.
2.2
La metodología de la investigación filosófica se diferencia de su
contraparte científica en que la comprobación de la veracidad de un enunciado
no se basa en la demostración empírica si no en la coherencia interna de los
enunciados en arreglo a parámetros de orden lógico-discursivo e ,incluso,
histórico-documental. Básicamente la validez de una tesis filosófica se halla
dada por el apego de la expresión de la misma
a los dictámenes de la lógica formal clásica. Esto es especialmente
obvio en el campo de la ontología(metafísica)donde los rasgos de los juicios empleados
impiden una verificación empírica de los enunciados construidos con los mismos.
Por ejemplo,la presencia de afirmaciones contradictorias en un mismo enunciado
revela la falsedad del mismo sin necesidad de una demostración empírica. Si
afirmamos que las naranjas negras son azules, no necesitamos cultivar una fruta
mutante para descartar como falsa tal afirmación.
2.3 Una tercera aproximación a la verdad es
aquella que nos presentan las Sagradas Escrituras y a la que podemos denominar
bíblico-teológica. Así, la autoridad del texto bíblico nos permite discernir
respecto de la carga de veracidad en una afirmación dada. Obviamente quien
emplee este método debe cuidarse de discernir aquellas porciones de la Biblia que emplean un
lenguaje figurado de las que manejan un lenguaje literal y evitar la tentación
de emplear herramientas extra bíblicas para aclarar determinados pasajes, pues
la primera regla de interpretación es que la Biblia se interpreta a si misma: ella es quien
nos da las herramientas para decodificar cualquier texto oscuro.
"Jesús
le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí."Juan 14:6.
No
solo en la vida cristiana si no en cada una de las instancias de nuestra
existencia cotidiana podemos confiar en la veracidad y autoridad de la Biblia y contar con sus
consejos y con sus promesas. Como veremos más adelante, en términos bíblicos
,la verdad no es un concepto, la verdad es una persona: Cristo.
3.0
La cultura secular contemporánea presenta ciertas características
exclusivas y novedosas respecto a su aproximación al problema de la verdad. Básicamente,
y en virtud de nuestra idolatría del consumismo y de la tecnología aplicada
hemos desarrollado una confianza excesiva en las llamadas ciencias positivas y
las disciplinas derivadas de las mismas. Hasta ya entrado el siglo XX se
consideraba a la Física
y a la Biología
como formas en extremo útiles de la disciplina científica pero los asuntos de
cosmología, teleología y ontología se reservaban para la filosofía y sus ramas.
Si bien se ha adscrito a la obra pionera de Comte. la adopción de métodos
propios de la Física
por las llamadas Humanidades, este movimiento ha sido impulsado, también, por
los logros predictivos de la biología y la mecánica aplicadas y, específicamente,
a los logros en el manejo de las enfermedades y la diseminación de los avances
tecnológicos de los últimos dos siglos.
Sin embargo, este énfasis exagerado en la eficacia de las ciencias
positivas como herramientas en la búsqueda de la verdad ha entrado en crisis
debido, primariamente, al propio desarrollo alcanzado por dichas ciencias. Las
investigaciones mas recientes en física de partículas han generado un cada vez mas extenso relativismo epistémico que
invenciones tales como las llamadas matemáticas del azar , no han podido
neutralizar. Este proceso se halla marcado por dos hitos teórico-históricos que
bien pueden ser considerados elementos distintivos de la condición del quehacer
científico contemporáneo respecto de las interrogantes más elevadas y urgentes
del género humano: el principio de incertidumbre de Heisenberg y la ilustración
del llamado gato de Schrodinger.
3.1
En 1927 Werner Heisenberg enuncio la relación de indeterminación o
principio homologo estableciendo la imposibilidad de conocer simultáneamente
pares de magnitudes en mecánica cuántica.-En otras palabras, es imposible
conocer al mismo tiempo la velocidad y la posición de una partícula dada pues
solo puede conocerse su velocidad si la misma se halla en movimiento y su posición
únicamente si se halla estacionaria. En el ámbito de la física de partículas
tal incertidumbre revela que la presencia misma de un observador es
determinante del desarrollo final de los fenómenos y que es imposible un
espectador neutro. Erwin Schrodinger expreso tal situación en su famosa
paradoja del gato: la observación de un fenómeno dado en el campo cuántico es
análoga a la situación de un observador que ha colocado dos posibilidades
respectivas en cada una de sus manos y cerrado el puño. Si un gato atraviesa el
camino al tiempo que un camión va cruzando, en el puño derecho se halla la
primera posibilidad: el gato fue aplastado por el camión; en el puño izquierdo
se halla la segunda posibilidad: que el gato haya atravesado ileso el camino.
Hasta que el observador no abre uno de los puños y verifica lo acaecido ninguna
de las dos posibilidades podrá tener lugar.
Ambos hitos en el desarrollo de la Física plantean una revisión de la totalidad del
paradigma positivista. Evidentemente la realidad no depende de nuestra
capacidad de percibirla directa o instrumentalmente, plasmarla, analizarla y
reproducirla en el laboratorio. Nuestras propias expectativas, la presencia
misma de un observador influye decisivamente en cualquier fenómeno observado y
parece más cierto aquel refrán que concluye: todo es según el color del cristal
con que se mira.
El relativismo en epistemología, y su corolario, el relativismo en
ética, subraya las bases endebles de nuestra cultura humanista secular y su fe
ciega en el racionalismo. La propia ciencia ha alcanzado los límites de su
capacidad revelando en la creación fenómenos cuyas leyes se hallan más allá de
las capacidades de la mente humana .La eterna y perfecta palabra de Dios se
manifiesta entonces como un único refugio y guía certera tanto en el campo de
la moral como en el campo del conocimiento. El carácter solipsista de la
subjetividad humana, al nivel individual y colectivo garantiza la ausencia de
cualquier certeza duradera salvo aquellas que nacen de la fe y se proyectan en
la eternidad, como está escrito:
"El mundo y sus
deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."Juan 2:17.
Teniendo en cuenta que las ciencias positivas
son incapaces de acceder objetivamente a las realidades materiales últimas y
que la filosofía solo puede constatar aquello que ha prejuzgado como cierto,
debemos recurrir a algo externo al ingenio humano a la hora de construir nuestras certezas. Y aquí
debemos concluir que nuestras definiciones de la verdad, nuestras
aproximaciones y metodologías han resultado incorrectas y que, como está
escrito, la Verdad
no es un concepto, ni una concordancia; la verdad es una persona, el logos encarnado, el principio
organizador del universo que se revela al hombre como medio de la misericordia
y de la gracia de Dios. Mas allá solo queda la pregunta, entre perpleja y
sarcástica del hombre materialista y pragmático por antonomasia, Poncio Pilato:
que es la verdad?.Ciertamente podemos asegurar
que a través de Cristo la hemos conocido y que en ella hemos accedido a
la única libertad posible.
" Dijo entonces Jesús a los judíos que
habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis
verdaderamente mis discípulos; y
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."Juan 8:31-32.
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